Salió del dormitorio y sobre su camisa se extendía una gran mancha roja.
Había descubierto sus infidelidades hacía largo tiempo; pero tanto la amaba que se negaba por completo a creerlo.
Mas no se siempre había sido así. Mientras el espejo le devolvió la imagen esbelta, porcelanosa e impecable que ella quería no tuvo más ojos que para su marido. Pero cuando el espejo se volvió tiránico no lo soportó, entonces salió a probar que aún podía.
Y cuando ella llegaba, verla atravesar las puertas de su intimidad con las mejillas rosadas, y sentir en la cama su cuerpo entibiado por otro, era algo que le trituraba el alma.
Pero aún así, y a pesar de sus crecientes discusiones, él sabía que sin ella solo era un trozo de carne vagando por el mundo. Y también sabía que, en el fondo, ella tampoco se concebía sin él.
Por eso, cuando halló su cuerpo en los últimos latidos, con cada aliento que ella exhalaba él sentía morir uno de los suyos. Se quedó a su lado hasta el último bombeo de su corazón. Entonces se dirigió al ventanal del living y extendió sus brazos para abrazarla hasta el infinito...
Mientras tanto su amante celoso, con las manos escarlata, lo saboreaba entre la muchedumbre chismosa.
Había descubierto sus infidelidades hacía largo tiempo; pero tanto la amaba que se negaba por completo a creerlo.
Mas no se siempre había sido así. Mientras el espejo le devolvió la imagen esbelta, porcelanosa e impecable que ella quería no tuvo más ojos que para su marido. Pero cuando el espejo se volvió tiránico no lo soportó, entonces salió a probar que aún podía.
Y cuando ella llegaba, verla atravesar las puertas de su intimidad con las mejillas rosadas, y sentir en la cama su cuerpo entibiado por otro, era algo que le trituraba el alma.
Pero aún así, y a pesar de sus crecientes discusiones, él sabía que sin ella solo era un trozo de carne vagando por el mundo. Y también sabía que, en el fondo, ella tampoco se concebía sin él.
Por eso, cuando halló su cuerpo en los últimos latidos, con cada aliento que ella exhalaba él sentía morir uno de los suyos. Se quedó a su lado hasta el último bombeo de su corazón. Entonces se dirigió al ventanal del living y extendió sus brazos para abrazarla hasta el infinito...
Mientras tanto su amante celoso, con las manos escarlata, lo saboreaba entre la muchedumbre chismosa.