30/06/11

Salió del dormitorio y sobre su camisa se extendía una gran mancha roja.
Había descubierto sus infidelidades hacía largo tiempo; pero tanto la amaba que se negaba por completo a creerlo.
Mas no se siempre había sido así. Mientras el espejo le devolvió la imagen esbelta, porcelanosa e impecable que ella quería no tuvo más ojos que para su marido. Pero cuando el espejo se volvió tiránico no lo soportó, entonces salió a probar que aún podía.
Y cuando ella llegaba, verla atravesar las puertas de su intimidad con las mejillas rosadas, y sentir en la cama su cuerpo entibiado por otro, era algo que le trituraba el alma.
Pero aún así, y a pesar de sus crecientes discusiones, él sabía que sin ella solo era un trozo de carne vagando por el mundo. Y también sabía que, en el fondo, ella tampoco se concebía sin él.
Por eso, cuando halló su cuerpo en los últimos latidos, con cada aliento que ella exhalaba él sentía morir uno de los suyos. Se quedó a su lado hasta el último bombeo de su corazón. Entonces se dirigió al ventanal del living y extendió sus brazos para abrazarla hasta el infinito...
Mientras tanto su amante celoso, con las manos escarlata, lo saboreaba entre la muchedumbre chismosa.

22/02/11

Lo miraba desde aquel lejano rincón, lo acechaba desde allí. Penetraba toda su existencia, hasta quebrarle los huesos. Y no era más que un espejo.
De pronto la gente comenzó a besarse, compulsivamente, locamente, era algo contagioso, un desborde incontenible de pasión.
De tanto calor las soledades se incendiaron y extinguieron... al menos mientras duró la epidemia... hasta que hallaron la cura... y cada cual volvió a atender su juego.

El viaje

Antes de salir abrió el primer cajón de sus miedos y volvió a poner allí unos feos quizás que había metido en la valija. El cajón de los quiero lo vació completo en una valija nueva que casi no pudo cerrar de llena. Los recuerdos los había acomodado bien entre sus abrigos para que estuvieran protegidos durante el trayecto. Abrió la puerta y así apenas comenzó el viaje.

22/09/10

Mitos para Buenos Aires: Pasaje Rivarola

Esas veredas gemelas solían ser el corazón de un edificio. Pero un buen día les abrieron el pecho y las dejaron a la intemperie para el paso de la gente.
Dicen que si uno entra al pasaje sale un clon por la otra vereda. Creo que es la venganza del pasaje, para que todos conozcan lo que es estar separado de la mitad de su ser.

Mitos para Buenos Aires: La ciudad

¿Qué será lo que deprimió tanto a la ciudad? Un buen día se dejó crecer las autopistas y el corazón se le llenó de smoke.
Sin embargo... si uno presta atención... se ven yuyos verdes creciendo entre los adoquines. Es la vida que insiste en latir bajo el asfalto.

Mitos para Buenos Aires: Caminito

Dicen que los colores de Caminito se deben a que en la época en que llegó la ola de inmigrantes, a comienzos del siglo pasado, se pintaron las casas con restos de pinturas de los barcos, y por eso los colores variados y estridentes.
Pero, en verdad, lo que ocurrió es que tantos llegaban a Buenos Aires, dejando a sus familias al otro lado lado del océano, que el cielo se llenó de nostalgia y un día se echó a llorar a baldazos. Cuando el sol vio aquello se puso a brillar con todas sus fuerzas y su calor reconfortó al cielo.
Entonces entre tantas lágrimas y tantos brillo, se formó un arco iris tan intenso que acabó por estallar llenando de color y alegría las callecitas de La Boca.

Escombros

La noche que él se fue, el cielo no paraba de llorar, y el  rugir de los truenos no era apto para corazones débiles. -¿Hay vida bajo los escombros?, se preguntó. Sentía grandes trozos de hormigón sobre su cuerpo.
Pasó incontables días gritando sin voz a los ojos de quienes la rodeaban. La prisa del mundo la hacía imperceptible.
Sola debió hallar el modo de reunir sus fragmentos esparcidos y rearmarse. Poco a poco perdió la inercia y recuperó las ganas; y con las ganas la vida. Lentamente comprendió que aquel amor había sido solo un ensayo. El acto real no tardaría en llegar.

El fin de la noche

Bocado de luna
fue nuestro amor.
Entre copas burlonas
nos encontramos,
y un alba alocada
nos halló arrebatados.
Pero hubo más copas que albas
y, poco a poco,
la miel de luna se escurrió
y una luna barda nuestras noches opaco.

19/09/10

Identidad de la piel

Corte y confección. Era todo lo que su piel conocía. Tenía más costuras su cuerpo que la ropa que la vestía. Solía ser una mujer hermosa. Hasta que un día el espejo, envidioso, comenzó a mentirle, devolviéndole una imagen que no era la suya. Una extraña fuerza fue creciendo en su interior, haciéndola ajena de sí misma, convirtiéndola en un personaje de ficción. La nariz de una, el mentón de otra, y de otra los labios, de su juventud los ojos, de su vecina la cola y de su hija las lolas.
Y ya no hicieron falta las mentiras del espejo, ella ya no era la misma. Desde entonces vive en una disputa interna, tratando de entender cual de todos esos trozos es realmente ella.

08/09/10

La esperanza

Perdió el rumbo y no sabe cómo continuar. Subidas y bajadas. Caminos en zigzag y círculos que no dejan salir. Piedras, espinas y vidrios rotos. Alguna rosa muy roja asomando entre la sequía. Algún rayo de sol queriendo rasgar las nubes.

Ella, tan verde y tan viva, aún más que la vida misma... que ésta, celosa, levantó a su alrededor el más retorcido y confuso laberinto. Desde ese momento la esperanza vaga sin rumbo por el camino de la vida.

La verdad

La muy traviesa es amante de las escondidas. Desde un oscuro telón espía lo que ocurre en su ausencia. Distraída ella, toma su lugar un punzante vacío, que cobra con intereses el tiempo de su estadía. Otra veces es la de las patas cortas quien ocupa el puesto.
Hasta que el cansancio nos vence, entonces llega el sueño, que todo lo ve y todo lo sabe. Corre el telón y deja desnuda y al descubierto a la inconstante verdad.

Breverías 2

"Una mirada vale más que mil palabras"
Solo una mirada. Un instante bastó. Y pudieron leer en sus ojos un destino más grande que la vida misma.


"Quien siembra vientos cosecha tempestades"
El tornado había sido el más grande de la historia. Había devastado, de modo irreparable, el pueblo entero. Pero él todavía no registraba que en su vivero faltaban algunos vientos.


"Más sabe el diablo por viejo que por diablo"
Lo que nadie sabe es que el diablo no siempre supo ser así de endemoniado . Al principio sus travesuras salían tan mal que todos eran felices, y hasta una bella hada nacía de cada error suyo. Hasta que de pronto se puso viejo... y aprendió a ser diablo.


"No hay mujer más buena que la ajena"
Alguna vez oyó decir que no hay mujer más buena que la ajena... Desde entonces el hombre se jactaba de ser un gran científico. Andaba por la vida saltando de cama en cama, queriendo probar tan interesante teoría.


"Fingir locura es a veces cordura"
Sabía exactamente cual era el lugar de cada cosa en el mundo. Y el valor que cada cosa tenía. Sin embargo, andaba por la vida fingiendo creer lo que todos creían. Así, al menos bajo algún cristal, el mundo tenía sentido.


"A mal tiempo buena cara"
Cada vez que alguien hacía llorar al cielo, ella subía a la terraza y apuntaba a las nubes su mejor sonrisa. Entonces, los cálidos brazos del sol se escabullían por cada rincón que encontraban para poder acariciar su rostro.

06/09/10

Uno

Todos se preguntaban qué aberración era aquello. Hallaron sus cuerpos desnudos en la cama. Sus labios se habían fundido entre sí, sus pechos, sus pelvis, sus manos en el cuerpo del otro. Es que no imaginaban que fue el ardoroso deseo de sus almas de volver a ser uno el que había enlazado sus cuerpos.

Morena

Morena era calor puro. Su madre la había deseado tanto... que cuando supo que su dulce espera había llegado un gran calor materno inundó su ser. Así fue que, desde el vientre, a Morena se le tostó desde la piel hasta el alma. Un pequeño sol se le alojó en el pecho, y su luz encandiló al médico que le dio la bienvenida.
Ese calor que le brotaba del alma se le desbordaba por los poros y llevaba un Caribe a cada lugar que llegaba. Lo más maravilloso es que Morena nació en un lugar con inviernos blancos y, sin embargo, cerca suyo nadie supo jamás lo que era el frío.

01/06/09

Ruido

Poco a poco fue perdiendo la audición. Sus hijos, en broma, decían que era por los años. Su madre que era culpa de la ciudad.
Pero ella sabía, en el fondo, que su ruido era otro. No había audífono que pudiera aumentarle los decibeles a sus oídos. Hasta que su abogado trajo los papeles y ella puso su firma a la sentencia final. Entonces, sorprendentemente, pudo oír el último trazo de la pluma sobre el papel.

19/05/09

De amímaras y gorgores

Naide sabebalaba el piriplo de todo. Estaba trásparo que de peke-peke no pudo haber sido ememo. Pero de pronto un diávalo la balababa comenzó: su robaba no podía ebruptir rososoros si sus amímaras no tenían gorgores.
Andar con sus amímaras desgoridas era como periplarse apielisada por la bebada. Hoborrr que eso!
Mas no es que sus amímaras tuvieran refeferas, hebriondeses, ni terruguimilas, simplemente necesitaba tenerlas gorgoridas.


Un diávalo rebuciferé el porqué de aquello. Después de un hamemívoro se había blado sus remientes y había olvidado agarrar los gorgores para camimarse, y sin notarlo quiso periplar a flurgir gegemas. Entonces, esos gegemas abroptorados se abarrotaron en su robaba, justo antes de llegar a sus amímaras, y uno trásparo trásparo podía ver el remeleo entre los gegemas que no decidían quien suburrir primero, ni cómo hacerlo. Su carimema quería desbarrarselas de encima; y sus amímaras, esos pétrefos búbalos septifusos, no sabebalaban a quien hacerle caso.

Picasso

Una verdadera obra de Picasso. Nada estaba en el lugar donde cualquiera lo pondría. Y sin embargo jamás pensó que aquello fuera arte. Sólo rezó, durante incontables días para que algún médico pudiera hacer de aquella obra un rostro.

Noche de bodas

Ella estaba impecable con su vestido blanco, su corset ajustado y la falda amplia. Él con su traje parecía un caballero inglés. Había sido el día perfecto. Soñado.
Ahora el vestido era un despojo en el piso del dormitorio. Y él, atado a la cama, mirando a otros consumar su noche de bodas.

El halcón

Clavó las garras sobre aquellos hombros y lo llevó volando sobre toda la tierra. Y él no pudo volver a respirar sino hasta después de poner el punto final.